Influenza A Imprimir E-Mail

COLEGAS ASOCIADAS/OS:

                                                DEBIDO A LA PROLIFERACION DEL VIRUS A (H1N1), HACEMOS LLEGAR A USTEDES LAS RECOMENDACIONES  DADAS A CONOCER POR PARTE DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA NACION.

 

Cuando una persona que porta el virus A (H1N1) : estornuda o tose, el virus puede quedar en las superficies lisas como manijas, dinero, papel, documentos, teclados y teléfonos; por ese motivo, se recomienda extremar la higiene de las manos.

Asimismo, y dada la circulación del virus que ya se registra en el país, aconsejan evitar aglomeraciones, reuniones de muchas personas en lugares cerrados, transmisiones de secreciones respiratorias de persona a persona y compartir utensilios de cocina.

Otras medidas preventivas incluyen no saludar ni con beso ni dar la mano, no compartir alimentos, cubiertos ni vasos, ventilar casas y oficinas, permitir la entrada de luz solar, mantener limpias las mesadas de cocina y baño, y los artículos de uso común.

Para tener en cuenta:


Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón varias veces al día

No olvidar lavarse las muñecas y entre los dedos

Si no hay agua disponible usar algún limpiador a base de alcohol

Cubrirse la boca y la nariz con pañuelos descartables al toser o estornudar

De no disponer esos elementos, taparse la boca con el ángulo del brazo, no con la mano

Si se tose sobre las manos, lavárselas enseguida

Frente a síntomas gripales quedarse en la casa y no concurrir a trabajar, a la escuela o a lugares de reunión

Limitar el contacto con otras personas

Consultar inmediatamente al médico y no automedicarse

Tener en cuenta que el diagnóstico temprano facilita la recuperación

Mantener los ambientes ventilados

Saludar sin dar la mano o besar

Si hay algún enfermo en la casa:


Procure que el enfermo ocupe una zona aparte en la casa. Si eso no es posible, mantenga una separación de un metro entre el paciente y las demás personas

Tápese con barbijo la boca y la nariz cuando cuide al enfermo

Lávese las manos concienzudamente con agua y jabón después de cada contacto con el enfermo

Trate de mantener bien ventilada la zona donde se encuentra el enfermo. Utilice las ventanas y las puertas para crear corrientes de aire

Mantenga limpio el entorno utilizando productos domésticos de limpieza.

 

                                                                                      COMISION DIRECTIVA


Sobre la epidemia de gripe A Imprimir E-Mail
Alicia Stolkiner, psicóloga titular de la cátedra de Salud Pública de la UBA, efectuó declaraciones ante una entrevista efectuada por el diario PAGINA/12 el domingo 5 de Julio pasado. A continuación un extracto de la misma.
–¿Cómo analiza el nuevo escenario social generado por la presencia del virus de la gripe A?
–Se comienza a producir una alteración de la vida cotidiana y, por ende, un movimiento que conlleva cambios en las representaciones y las prácticas de las personas. No es poca cosa cuando ese movimiento toca aspectos tan nodales como la enfermedad y la muerte. Toda sociedad naturaliza algunas cosas y considera extraordinarias otras. La alarma surge cuando un acontecimiento altera ese marco de comprensión. Pongo un ejemplo: tenemos una alta mortalidad por accidente de tránsito, pero no por ello las personas –que están en condición de hacerlo– dejan de viajar durante un fin de semana largo. De alguna manera hemos naturalizado ese riesgo en las vidas y podemos negarlo con mayor facilidad. Se incorpora en la negación de la muerte, en una cultura que parece tener cada vez menos espacio para ella. Tampoco producen tal alarma las muertes que, claramente, tocan sectores excluidos y por ende no se piensan como posibles para un "nosotros" que se define a sí mismo (con razón o no) como fuera de riesgo. Ahora hay un escenario general de alarma en donde muchas personas ven aparecer un peligro que no está dentro de los naturalizados o previstos. Nos hemos acostumbrado a considerar poco peligrosas las enfermedades infectocontagiosas, en la era de los antibióticos. Hace tres años tuve neumonía y no pensé que mi vida estaba en riesgo por ello. Ahora lo viviría de una manera distinta.
–¿Qué se está perdiendo de vista al analizar el alcance del virus H1N1?
–Hay dos aspectos que están siendo poco considerados: uno son las condiciones sociales generales en las cuales se produce una enfermedad y el otro son las prácticas preventivas ligadas al fortalecimiento de la condición de salud de las personas y no sólo la evitación del contagio. En las condiciones sociales se encuadra desde el carácter urbano de nuestra población y lo que esto conlleva, pasando por prácticas de trabajo hasta prácticas instaladas con respecto al cuidado (o no) cuando hay una situación de enfermedad. Vivimos en grandes conglomerados urbanos que concentran gran densidad de población en pequeños espacios. Eso implica la presencia constante de infinidad de contactos en la vida diaria, difíciles de evitar. Con respecto a las prácticas, hay una que quisiera señalar, que en la década del '90 se llamó "presentismo patológico", refiere a aquellas situaciones en que una persona asiste a trabajar cuando no debiera hacerlo porque produce un riesgo para su salud y la de otros. Este fenómeno se agudizó mucho debido a la precarización de las condiciones de empleo, la presión para evitar el ausentismo laboral y las formas de trabajo que generan ingresos solamente si el trabajador las ejecuta, como el caso de los autónomos. La precarización de las condiciones de empleo y de los derechos del trabajo son un factor de aumento del riesgo de epidemias. Como complemento de esa práctica se exalta como un valor la superación del síntoma para seguir en actividad. Las propagandas nos muestran una serie de medicamentos que son paliativos de síntomas gripales (no curativos) recomendados para seguir en pie y ser productivo, aunque se esté enfermo. Lo "productivo" se extiende a las actividades sociales y a la recreación. Recuerdo una que muestra a un hombre joven que se levanta a la mañana con un fuerte malestar, se toma uno de esos antigripales y se mejora, en la escena siguiente se lo ve en el cumpleaños de su hijo, rodeado de niños. A la luz de lo que está pasando ahora, se transparenta lo disparatado de la propuesta: amortizar los síntomas para ser un foco de riesgo en un cumpleaños infantil y todo aparece como un valor. Es probable que algunos de estos jóvenes que están con cuadros graves hayan tardado en detener la actividad y hayan tratado de paliar los síntomas agravando en mucho la situación. Hay que recuperar viejos hábitos acerca de cómo se curaban estos procesos antes, entre ellos algo tan obvio como que la curación de una enfermedad requiere reposo.
–¿Qué actitudes se pueden reforzar a partir de este escenario de miedo generalizado?
–La sociedad actual tiende a negar la muerte. Cualquier alteración que la ponga en el escenario produce mucha perturbación, conmociona. Salvo aquellas muertes que se rutinizaron. Fue necesaria la magnitud de un accidente como el que sufrió el micro que trasladaba a los alumnos del colegio Ecos, de Palermo, al chocar de frente con un camión conducido por un chofer borracho, para darnos cuenta del peligro del conductor alcoholizado. Y aun así, hay gente que protesta cuando le hacen el control de alcoholemia. De todos modos, siempre la negación se refuerza en la idea de que la enfermedad le sucede a otro por su particularidad o su diferencia. Esto puede favorecer conductas irracionalmente segregativas, como la de quienes apedrearon el ómnibus que venía de Chile con algún supuesto pasajero enfermo.
Este tipo de pandemia debiera romper con esta lógica. No se ha vivido una situación social como ésta desde las epidemias de polio de mediados del siglo XX. Incluso, la epidemia de VIH-sida se instaló con la idea de que le pasaba a otro. Esta idea de que le va a pasar a otro ya no es sostenible. La única manera de enfrentar este problema es reconociendo la amplitud y heterogeneidad del "nosotros".